Sobre las cosas importantes, que no son las cosas

Persiguiendo grandezas muchas personas se pierden la vida. Creen que tocarán el cielo cuando consigan ese nuevo empleo, esa nueva casa, ese nuevo coche, viaje, cargo, proyecto... y en realidad cuando llega, si acaso llega, todo eso es substituido por el anhelo de otro deseo que les moverá hacia el futuro... a perseguir una ilusión, una trampa de su propia creación, un espejismo que les aleja de lo único que pueden vivir, que les secuestra y les aparta de lo que es.

Persiguiendo grandezas dejamos de estar donde estamos. La vida, con sus miserias y sus regalos, se está expresando continuamente en nosotros, lo hace ahora mientras lees, lo hizo mientras dormías, y lo hará dentro de una hora... y es este momento que vives el que es real, jamás existirá lo que viviste, jamás vivirás en otro momento que no sea el aquí y el ahora.

Persiguiendo algo mejor te pierdes el descubrir la perfección de lo que ya es. Hay tantas cosas interesantes en tu vida, preciosas, exquisitas, fantásticas, alucinantes,... pero sin reflexión, sin conciencia, sin atención, sin observación no son, no pueden ser, no las dejas ser. Al privarles el reconocimiento las insultas. Ellas seguirán ahí, como esperando el regalo de tu atención Tú puedes parar la agitación de tu mente, frenar la actividad de tu pensamiento, y reconocer... y también puedes entregarte a perseguir sueños.

¿De qué sirve conseguir algo que no se tiene si se es incapaz de honrar lo que sí se tiene?

La satisfacción del logro suele ir acompañada de la indolencia y la frustración de haber conseguido lo que uno quería solamente para descubrir que aquello no ha marcado una diferencia significativa. Es como el explorador que tras subir a la cima de una montaña no es capaz de disfrutar de su ascenso porqué delante de él descubre otra cima más alta aún.

Quizás el verdadero reto esté en dejar de perseguir grandezas para descubrir que el milagro ya están siendo... dejar de buscar para encontrar... Tal vez no se trate de satisfacer un deseo determinado sino de entender la raíz misma del deseo.
 
Texto tomado del blog de Vicens Castellano

Albert Pinkham Ryder

 Interesante pintor norteamericano, cuyo estilo va a caballo entre el tardorromanticismo del siglo XIX y las primeras escenas expresionistas de vanguardia del siglo XX:
(Info tomada de wikipedia)
Albert Pinkham Ryder (n. 19 de marzo de 1847, New Bedford, Massachusetts, Estados Unidos - m. 28 de marzo de 1917, Nueva York), pintor estadounidense que se asentó en la ciudad de Nueva York en 1870, donde estudió pintura.
Sus escenas marítimas sumamente subjetivas, como Toilers of the Sea, reflejan su sentimiento del desamparo humano ante las fuerzas de la naturaleza. Una particular iluminación amarillenta, intensifica la atmósfera de misterio en obras como The Race Track y Death on a Pale Horse. Albert fue un pintor notablemente imaginativo, aunque no obstante, fue una persona muy solitaria.
Sus trabajos fueron bien acogidos en vida.

Homenaje a uno de los "controllers" de las caymasas

Este hombre cuenta casi las mismas anécdotas que nuestro "controller" favoritooooo!!!
18 horas en el banco.


Ruea de Cuña pobloriense

Exquisita obra de arte repostero importada de la Puebla del Río por el señor Casco, que semeja a las antiguas ruedas de carros romanos. En esta ocasión nuestro artista fotógrafo se puso de cuña hasta las cejas junto otros ineptos que tuvieron la osadía de compartir tan magno alimento. Podemos observar cómo el fotógrafo ha elegido el plano cenital de carácter neotransversal, no ya sólo para dar solemnidad a la obra, sino también para hacer partícipe al espectador. Bien en forma de envidia, bien en forma de disfrute colectivo llamado también ansorribilidad, pues al final sobró un triángulo y acabamos deborándolo también. Si bien el fotógrafo únicamente pudo disfrutar de un bocado más antes de salir de la frons scenae. Tanto en el fondo como en la forma, no tenemos nada más que aportar a esta humilde crítica.
Una vez más y sin que sirva de precedente, podemos decir que se trata de una de las mejores Rueas de cuña que jamás se hayan hecho en toda la Historia del Arte.