Morancos: Marica tú, marica yo, marica quién

La idea de poner estos dos vídeos la mar de curiosos, surgió a raíz de un correo enviado por Jose Naeros.

Breve ensayo Picasso Dalí, texto redactado por nosotros mismos en catalán


La literatura i l'Art han de ser sanadors en si mateixos. Salvador Dalí i Pablo Picasso, són dos clars exemples de persones realitzades i plenes. Jorge Luis Borges és Argentí de naixement però espanyol d'adopció, així com Salvador Dalí és català de naixement, va col.laborar activament amb el règim de Franco, ja que els seus companys artistes l'anomenaven "àvida dollars", ja que el Generalísimo el hunt de bitllets cada cop que podia. Va guanyar milers de milions de pessetes, i va vendre moltes obres en vida. Igual que Pablo Picasso que també va poder viure de les obres que venia. Pablo Picasso era un artista polivalent, ja que en pintura va travessar diverses etapes, la seva etapa malaguenya va ser la de formació, en la qual pintava paisatges i escenes amb figures humanes, després a Barcelona va tenir les seves etapes blau i etapa rosa i ja a França, va tenir el seu etapa cubista i la seva etapa final, en la que produïa obres d'art com xurros. Aquesta ha estat una breu comparació històrica entre dos genis de la pintura dins de la Història de l'Art.

Pa que luego digan que no sabemos catalán, toma ya.

Estuvimos en El Pelotazo de Canal Sur

Con Juan Bustos, Josele, Yuyu y el resto de compañeros que hacen posible cada noche tan ameno programa deportivo. A todos gracias por un ratito tan bueno.

Una de Archivos y archivística de don Pérez-Reverte

Magnífico artículo sobre la actualidad archivística en España: 

 

Los papeles de Wolfgang

Lo llamaremos Wolfgang. Es un guiri simpático, de piel sonrosada y ojos claros, que tras enamorarse como un becerro de una española de rompe y rasga, cambió las brumas bálticas por el jamón de pata negra y el sol trescientos días al año. Y aquí sigue. En una ciudad del sur, junto al mar. Tiene buena biblioteca y gran afición a la cultura local. Como lleva muchos años jubilado, dedica su tiempo a eso: huronea en los archivos, asiste a conferencias, colecciona grabados antiguos de la comarca, fotografía monumentos, edita libritos y folletos, frecuenta tertulias. Lo hace todo, naturalmente, con metódica eficiencia teutónica, tomándoselo muy a pecho. Ésa es la parte más curiosa, por cierto, de algunos fulanos de allá arriba: cuando se ponen a ello, son de piñón fijo. Igual de eficaces diseñando hornos crematorios, taconazo va y taconazo viene, que salvando huerfanitos. Todo depende del lado en que caigan. Donde los pongan o se pongan. De cuáles sean las órdenes en vigor. Y Wolfgang, como digo, es de los que habitan el lado bueno. Una excelente persona. Sólo llegas a detestarlo un poco cuando te estás tomando tranquilamente un plato de menudo con garbanzos y un vaso de vino en la barra de una tasca, te cae encima, y durante tres cuartos de hora se empeña en contarte entusiasmado, con todo detalle, fechas y horas incluidas, cada una de las muchas actividades culturales a las que se ha dedicado en la última semana. Y las futuras. Sin darte cuartel.

El caso, como digo, es que mi amigo ama a su ciudad adoptiva -andaluza por más señas- con pasión desaforada. Por eso, cuando aplica al paisaje el rigor metódico e intelectual de su raza nórdica, se le funden los plomos. En tales casos lo ves vagar desorientado como un niño, con cara de panoli, mirándolo todo con los ojos muy abiertos. Buscando que le expliquen lo que otros sabemos inexplicable, de puro obvio. Sin comprender lo que cualquier español comprende al primer vistazo. Hoy mismo me viene encima, con esa cara atónita que ya le conozco bien. «Estoy mucho sorprendido -dijo-. No sabes lo terrible que pasa. Cosa espantosa.» Emito un gruñido ambiguo que lo mismo puede interpretarse como desinterés que como atención cortés. Pero, en el orden de valores sociales de Wolfgang -sota, caballo y rey-, eso es una señal de aliento para que desahogue sus penas. Así que prosigue: «Durante años busqué documentos antiguos sobre ciudad, ¿comprendes si te digo?... Anticuarios y toda cosa así. Tengo en mi casa. Sí. Pagando yo. Mucho importantes. Documentos no para mí sino para ciudad. Historia de paisanos de aquí. Mucho dato. Memoria toda. Mí tengo archivo abundante en casa mía».

Comento, mientras despacho el menudo con garbanzos, que enhorabuena. Que es estupendo tener esos documentos y poder disfrutarlos. Muy loable, también, que un guiri rescate la memoria local. Si hubiera dependido del interés de tus conciudadanos de aquí, añado, arreglados iban los documentos. A estas horas serían pasto de ratas.

«Pero ése justo es problema -responde-. No creerás lo que cuento. Mismo yo no comprende. Hablo con autoridades y universidad y pongo disposición suya. Digo aquí está archivo importante ciudad, valioso mucho. Sí. Reunido por mí para vosotros. ¿Y sabes qué contestan?... Que bueno y mucho interesante, que los guarde en mi casa. Y pasan de mí, ¿creerlo puedes?... Le importa un mierdo documentos y archivo y memoria ciudad y todo. Hasta me miran raro, yo te juro.»

Pues claro que te miran raro, respondo. Lo normal, si un español reúne una colección de documentos antiguos, es que se los guarde para él, procurando que nadie se entere. No sea que otros puedan beneficiarse de ello. Que le hagan pagar algún impuesto, por ejemplo. O se los reclamen de otra autonomía. O peor aún: que alguien haga con ellos un libro o un trabajo universitario brillante y se apunte el tanto. Y claro. Sale un pavo reuniendo documentos antiguos y ofreciéndolos por amor al arte, y la gente se mosquea. De qué va este tío, dicen. El erudito de los cojones. Una colección reunida de modo particular y puesta a disposición pública les rompe el esquema. Las autoridades se verían obligadas a tomar decisiones, ¿comprendes? Complicas su vida satisfecha y apacible. Los asustas.

«A veces, España mucho triste», concluye Wolfgang, meneando la cabeza. Y pide un vino, que bebe cabizbajo. También se calza una ración de jamón ibérico. Yo miro las paredes del bar, decoradas con equipos de fútbol, fotos de toreros y una estampa de la Virgen del Rocío. «No se puede tener la paga del general y la verga del teniente», digo. Y Wolfgang me mira con sus ojos bálticos y azules, sin comprender un carajo.

Baloncesto

 
      Intenso fin de semana:
      Estuvimos con el ex-jugador de baloncesto Aitor Zárate hablando de inversiones económicas, a la vez que nos dedicó uno de sus libros.
   Y como la cosa iba de baloncesto, nos propuso el Ldo. Manuel Rayo acudir al partido que disputó el Cajasol contra el Barcelona, que perdió por 64-71. Pero que estuvo lleno de intensidad hasta el tercer cuarto. Como dice el nuevo entrenador del Club Baloncesto Sevilla, Joan Plaza (en la imagen en la avenida de la Buhaira en Sevilla con un aficionado), cada pequeña decisión que tomas te lleva por la vida en un sentido u otro. Así pues, como dice Jodorowsky, ante la duda de hacer o no hacer, haz. Y decidimos ir a ver el partido de baloncesto, donde nos dieron una revista del club, y en la que venía un artículo hablando sobre su libro Las mantas de Angelina. Es un libro de esos que no buscas, sino que llega a ti casi por casualidad. Libro, que recomendamos desde aquí y que pensamos comprar próximamente.