La leyenda de Maneki-neko

Hay diversas versiones de la leyenda de este simbolismo. A continuación se muestran 3 de las más conocidas entre ellas:

1)

Durante el siglo XVII, en la era Edo, en la época de los señores feudales, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos y estaba semi-destruido. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama.
Un día, un señor feudal, un hombre de gran fortuna e importancia llamado Naotaka II fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato de color blanco, negro y marrón, le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, financió las reparaciones del templo y éste prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes.

2)

Una cortesana llamada Usugumo, que vivía en Yoshiwara (al este de Tokio) tenía un gato al cual amaba y criaba con mucho cariño. Una noche, el gato empezó a jugar con su kimono y se lo fue llevando a rastras. Daba igual lo que ella dijera, el gato seguía con su juego.
El propietario del burdel, al ver aparecer al gato con el kimono, y pensando que el animal estaba embrujado, le cortó la cabeza. Ésta salió volando hasta el techo, donde sin querer mató una serpiente, al parecer preparada para atacar en cualquier momento.
Usugumo quedó sumida en el dolor por la muerte de su mascota. Para hacerla feliz, uno de sus clientes le hizo un retrato en madera de su gato, y se lo dio como regalo. Ésta imagen del gato pasó a ser conocida como Maneki Neko.

3)

Una señora mayor que vivía en Imado (este de Tokio) se vio forzada a vender su gato debido a la extrema pobreza en la que vivía. Poco tiempo después, el gato se le apareció en un sueño, y le dijo que hiciera su imagen en arcilla.
La anciana se encargó de crear la estatua tal y como le dijo el gato, y no tardó en venderla. Se dedicó a hacer más estatuas, viendo que gustaban a la gente y las compraban encantados. Muy populares se volvieron anciana y gato, y pronto la mujer se hizo próspera y rica.
Referencia tomada de wikipedia, gracias a Enrique Sánchez y también a Álvaro Plaza.

Una de gatos chinos

Estas figuras son un símbolo de buena fortuna y suerte. Parece que nos dicen adiós, pero sin embargo lo que hacen es un gesto de llamada al estilo oriental. En occidente llamamos con la palma hacia arriba, y agitandola de abajo arriba, pero en oriente, es justo al revés. Copiado de eltartalo.com


Según qué pata levante, este simpático gato kitsch tiene uno u otro significado. El del vídeo pertenece a la categoría "gato que levanta la pata izquierda" el cual ayuda a atraer a clientes a los restaurantes o pequeños negocios. Por contra, si levanta la pata derecha sirve para atraer dinero, que a fin de cuentas viene a ser lo mismo.

Hay gatos de la suerte de muchos colores, pero el más popular, al menos en China, es el de color dorado, el que llama al dinero. El blanco atrae felicidad, el negro ahuyenta los malos espíritus y el rojo mantiene alejadas a las plagas. Copiado de cuentoschinos.zoomblog.com